Los nogales del Siglo XXI

Las plantas autoenraizadas son variedades o clones que se han enraizado mediante cultivo in vitro, por lo que no precisan de injerto. Mantienen las características genéticas intactas de la planta madre que se seleccionó originariamente tanto en la parte aérea como en las raíces, consiguiendo una máxima uniformidad de comportamiento de las plantaciones.

El nogal es una de las especies que tradicionalmente han presentado mayores problemas para su propagación vegetativa, es decir, para obtener plantas genéticamente idénticas a aquellas que se seleccionaron por sus excelentes características agronómicas. El estaquillado ha demostrado hasta la fecha ser incapaz de conseguir resultados comerciales, mientras que el injerto presenta varios inconvenientes:

  • Es uno de los más difíciles de llevar a cabo en comparación con muchas de las especies leñosas, lo que ha redundado en escasez de planta disponible en el mercado y precios elevados de las mismas.
  • Al no haberse dispuesto de métodos de propagación vegetativa para los portainjertos se ha tenido que acudir al uso de patrones de semilla que están influyendo en gran medida en el desarrollo del clon o variedad base. Dicho en otros términos, no se puede aprovechar de la misma forma todo el potencial de una variedad de la misma si está injertada sobre un patrón de características genéticas desconocidas que si controlamos tanto el material vegetal del injerto como el de su portainjertos. Esta situación es particularmente importante cuando se busca disponer del máximo vigor de la planta. En nogal, esta necesidad suele ser genérica, pero adquiere mayor interés si cabe en clones destinados a la producción de madera. Como consideración adicional podríamos indicar que resulta frustrante pensar que en pleno Siglo XXI no se pueda controlar qué material genético se está usando como portainjertos (semillas), cuando es tan grande el esfuerzo que se lleva a cabo para la selección y mejora genética de los clones y variedades a propagar.
  • Se está demostrando en diferentes especies, y de forma muy clara con el nogal, que el punto de injerto supone una reducción para el vigor de la planta, e incluso para la traslocación de nutrientes en ambos sentidos (de la raíz a la variedad y viceversa). De esta manera se comprueba por ejemplo que plantas autoenraizadas de nogal no presentan clorosis en condiciones de suelo en las que lo hacen plantas injertadas (pHs muy alcalinos, suelos muy calizos en los que hay limitaciones de disponibilidad de determinados nutrientes).

La ausencia del punto de injerto, además de las ventajas ya expuestas, evita la posibilidad de enfermedades que se transmiten en vivero a partir del mismo o de otras consecuencias de haber injertado sobre patrón de diferente especie (línea negra o black line). El vigor resultante es máximo, incluso cuando se comparan plantas autoenraizadas de variedades poco o medio vigorosas con plantas de la misma variedad injertadas sobre patrones más vigorosos (híbridos paradox, por ejemplo).

Meristec produce tanto plantas autoenraizadas de las mejores variedades de todo el mundo, como los primeros patrones clonales seleccionados para nogal. De esta forma, nuestros clientes pueden optar por la mejor combinación patrón-injerto o variedad autoenraizada que se adapte a sus condiciones concretas.


 

 

Tres productos para mejorar su explotación agrícola.

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