Proceso de Micropropagación

 

 

La micropropagación comercial persigue producir plantas de una variedad o clon de forma masiva. Es, en consecuencia, una forma de clonación de plantas.

 

La clonación en el mundo vegetal es un proceso que se da incluso de forma espontánea en la naturaleza. Determinadas plantas tienen la capacidad de emitir raíces en órganos (tallos u hojas, por ejemplo) que se han desgajado de la planta madre, produciendo plantas completas que serán clones de la original (son genéticamente idénticas a ella). Son ejemplos de reproducción vegetativa o asexual de plantas, proceso del que el hombre se lleva aprovechando desde hace más de dos mil años para producir muchas plantas iguales a una que era más productiva o mejor adaptada al medio que las demás. Es la esencia de la producción de plantas en vivero.

 

Existen diferentes procedimientos de micropropagación, de los que el más utilizado comercialmente se denomina proliferación de brotes axilares. Consiste en multiplicar brotes de la planta a propagar que se hacen brotar por sus axilas en condiciones de laboratorio, obteniendo varios brotes nuevos a partir del inicial, que posteriormente serán enraizados para conseguir la planta completa. Por lo tanto, este método de micropropagación no es más que un proceso de enraizamiento, similar a un estaquillado o esquejado, como el que se lleva a cabo en viveros tradicionales. La principal diferencia entre el vivero tradicional y el laboratorio de micropropagación estriba en las condiciones de trabajo: en el caso del vivero tradicional el enraizamiento se realiza en condiciones de invernadero o campo (llegando a túneles de nebulización con alta humedad o camas calientes en los casos más complejos) mientras que el cultivo in vitro se lleva a cabo en condiciones estériles, sobre medios de cultivo producidos en laboratorio, que contienen los componentes necesarios para el desarrollo de cada una de las fases del proceso. Los brotes para ser enraizados se cultivan en cámaras con control de temperatura, humedad e iluminación en todas sus vertientes (tipo de radiación, intensidad y fotoperíodo). En definitiva, se pretende el máximo control y nivel de optimización sobre cada uno de los factores que pueden incidir en el proceso, para obtener el máximo rendimiento del mismo, hasta el punto de poder conseguir el enraizamiento de plantas que mediante los métodos tradicionales son prácticamente imposibles de enraizar a nivel comercial (como, por ejemplo, el nogal).

 

El punto de partida suelen ser yemas o meristemos tomados de una planta madre que corresponda a la variedad o clon a propagar. Estas yemas se desinfectan y se siembran en un medio de cultivo en condiciones asépticas, provocando su brotación. Los nuevos brotes son cultivados en un medio específico que provoca la aparición de varios brotes a partir del original. Es la fase de multiplicación o proliferación. En ocasiones, estos brotes no tienen suficiente tamaño o están muy estresados por los reguladores del crecimiento utilizados en su proliferación. En esos casos es necesario pasarlos a otro medio de composición diferente, en el que los brotes crecen y pierden su estrés, asemejándose más a los que habitualmente vemos en las plantas (a la escala correspondiente); esta fase se denomina elongación. Los brotes elongados son transferidos a otro medio diferente en el que se consiguen que emitan raíces; es, obviamente, la fase de enraizamiento, objetivo final del proceso de laboratorio.

Los brotes han sido enraizados en condiciones de laboratorio muy favorables, lo que hace que no hayan desarrollado mecanismos de defensa ante las situaciones habituales de estrés que las condiciones ambientales someten a las plantas. Por ejemplo, las hojas de estos brotes suelen carecer de cutícula y sus estomas se mantienen permanentemente abiertos (consecuencia de la elevada humedad a la que se han desarrollado dentro de los tarros de cultivo), por lo que son muy sensibles a la deshidratación. Es necesario aclimatarlos, se van pasando de condiciones muy reguladas (elevada humedad, baja radiación e intensidad luminosa) que se varían de forma progresiva hasta alcanzar las condiciones ambientales de campo. Al final del proceso se obtienen plantas capaces de desarrollarse con normalidad en cualquiera de las plantaciones de nuestros clientes.

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